La Hoguera

Censuran imágenes de la tragedia de Tlahuelilpan en Redes Sociales

Emmanuel Ameth

Censuran imágenes de la tragedia de Tlahuelilpan en Redes Sociales

Seguridad

Enero 21, 2019 03:01 hrs.
Seguridad Nacional › México Hidalgo
Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

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Tras la tragedia acontecida en Tlahuelilpan y luego de un hermetismo aplaudible en los diversos medios de comunicación -ninguno afirmó cifras sobre los posibles decesos hasta que no se dio un informe oficial-, fueron diversos los que posteriormente dieron cuenta con material videográfico sobre los cadáveres de las personas allí acaecidas.

Pero hoy, ya no pueden ser consultados.

La razón, que en las plataformas sociales de Facebook y Twitter han sido denunciados como material con contenido sensible y que por tanto, deben ser censurados de las redes.

Si bien “la intención” es buena por parte de las autoridades, demostraron tener mucho desconocimiento sobre los sucesos informativos.

El desconocer las labores del periodismo

El periodismo es el oficio/profesión que comprende el conjunto de actividades relacionadas con la recogida, elaboración y difusión de información actual o de interés para transmitirla al público.

Las imágenes presentadas por los testigos de la tragedia son de interés público y no sólo eso, llevan implícita una reflexión que el receptor interioriza precisamente para su propio bien. Para poner un ejemplo, es muy similar a lo que hacen los gobiernos al difundir videos sobre los accidentes que pueden ocurrir al manejar sobre el influjo del alcohol.

En ese sentido, la intención primaria de difundir dicho material, sobre un hecho meramente noticioso, no obedece a otro que no sea el de informar y alertar a la población.

Pero alguien en la Unidad de Policía Cibernética consideró que no era así y procedieron a denunciar los mismos.

¿Por qué se señala a la policía cibernética? Porque si no hubo una suficiente concientización para que los ciudadanos asimilasen el peligro de extraer el combustible de fugas, mucho menos para “reportar” videos con material sensible.

Y la acción de bajarlos fue coordinada, hecha por un gran número de cuentas -que no necesariamente personas- y en un mismo sentido.

¿Será que esta acción evidencia que la Unidad de Policía Cibernética no sólo monitorea sino que está en la capacidad de bajar material periodístico? ¿harán lo mismo con las voces disidentes? ¿serán los mismos responsables de por ejemplo, haber posicionado a Francisco Olvera Ruíz como el exgobernador con más seguidores falsos de Twitter a nivel nacional? ¿la unidad de #Bots, #Trolls y demás cuentas falsas que acallan a la disidencia del PRI -evidenciado así incluso en medios internacionales- se habrá refugiado en esa Unidad para seguir operando? Son algunas de las preguntas que nacen de este suceso.

Material de contenido doloso, una mafufada…

La Unidad de Policía Cibernética compartió una imagen en la cual, se hizo un llamado a la población para no compartir “imágenes de contenido doloso” y aunque en sentido estricto se puede estar de acuerdo con la intención, cometen dos errores.

Comenzado por el error más sencillo, existe “contenido sensible”, “contenido explícito“, contenido sexual”, “contenido morboso”… pero no el “contenido doloso”.

La razón es que el calificativo de “doloso” no puede complementar la palabra de “contenido” para describir lo que la policía quiso explicar.

El dolo, tiene dos acepciones
: la primera, alude a un engaño, fraude o simulación llevados a cabo maliciosamente con la intención de dañar a alguien; la segunda, en materia de Derecho, describe la voluntad deliberada de cometer un delito, a sabiendas de su carácter delictivo y del daño que puede causar. Ninguna de las anteriores es precisa para calificar las imágenes compartidas por los usuarios.

El segundo error cometido por la autoridad, es el de minimizar un hecho noticioso al morbo.

Ciertamente el debate es muy amplio entre lo público, lo social, lo privado y lo íntimo, hablando de las acciones. Sin embargo, el difundir imágenes de la tragedia no vulnera alguno de dichos preceptos, es decir, por lo que pudiera sentirse agraviada una persona.

Dentro de las imágenes y los videos, aparece personas “irreconocibles”, por lo que no hay una afectación, al menos directa, de los derechos de las mismas -y de sus familiares-. Así pues, la difusión de imágenes con cadáveres en las que no se haya desenfocado/censurado alguna característica que pudiera identificar al mismo, no trasgredió ninguna Ley por el mero hecho de no poder identificarse.

Como se expuso anteriormente, no sólo se comparte información por su valor noticioso -el derecho a informarse y a estar enterado por una población- sino hasta por el acto de concientizar, en este caso, sobre una práctica que no debe llevarse a cabo por los peligros que representa… y es esa misma justificación la que aprueba que se hagan coberturas con imágenes de víctimas de otros incidentes como los sismos del 19 de septiembre, de la Matanza del 68, etc.

Si el rostro u otras características de la víctima no la evidencian de forma directa, es una imagen que nos resume aquello que se está comunicando.

Atizos

Resultaron 76 lesionados con necesidad de atención hospitalaria, de los cuales, sólo 24 permanecieron en nosocomios hidalguenses… se trata de una tragedia, nada fue planeado y por supuesto que entendemos que en los mismos ya se atendía a gente pero ¿acaso no hay infraestructura suficiente para hospitalizar, de emergencia, a 76 lesionados que tan sólo representan el 0.002% de la población de Hidalgo?.

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