La Venus de los perversos. Capítulo XII - - Pachuca - liderespoliticos.com.mx

La Venus de los perversos. Capítulo XII


La Venus de los perversos. Capítulo XII

Cultura

Diciembre 08, 2020 12:14 hrs.
Cultura Internacional › México
Magda Bello. Premio Internacional de Poesía Rubén Darío 2018 › Líderes Políticos

1,984 vistas

En esos días angustiosos leí un tratado del apóstol Pablo traducido del arameo al latín. Arrodillado imploraba por el perdón de mi pecado y el de la niña adivina, evocaba el texto que mi madre solía leer en voz alta… ’Ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos porque es abominación ante Jehová, abominación ante Jehová, abominación ante Jehová" esa frase martillaba mi conciencia. La medicina fue peor que el veneno, si antes me encontraba angustiado por aquel sueño; ahora me atrapaba el pánico, temblaba día y noche, caí en los niveles más bajos del averno ¡Cuánto anhelo ser el mismo hombre que no le temía a nadie!, ahora el pecado me alcanzó, estoy perdido.

Como embriagado recliné mi cabeza al piso, mi amigo Atilio llegó presuroso golpeando la puerta, me levanté sin impulso, él empujándola con ímpetu, apretó mis hombros y con euforia me dijo:

-Hermano Ubaldo ¿Cómo estamos para el festín de mañana? La concurrencia ha sido cautelosamente escogida…

Aún recuerdo que Lorenzo de Médici II moría al año siguiente de sífilis, esa familia había perdido fuerza con un sinfín de enemigos ocultos que les han tendido trampas desde asesinatos a sangre fría hasta magia negra. Al convite no asistirían ninguno de los descendientes de los Pazzi, exiliados de por vida, privados de sus posesiones en Florencia, destruidos de todo vestigio de su nombre, incluso uno de los traidores, uno de ellos, arzobispo, lo encontraron ahorcado en los muros del palacio de la Señoría, de igual manera sucedió con Bernardo Bandini Baroncelli que Leonardo di ser Piero originario de Vinci le hiciese un dibujo perturbador de su cadáver, donde aparece Bandini colgado de un poste. Se rumoró que lo concurrido, por sucesión de poderes, Lorenzo se apropió del gobierno florentino y en breve le sucedería a Giuliano; por otro lado, los Pazzi han sido una familia influyente desde los tiempos de la primera cruzada del Siglo XI, reunieron una considerable fortuna hasta convertirse en una importante familia de banqueros, si bien su esplendor gracias a Andrea Pazzi, quien mandó a construir la conocida capilla Pazzi bajo el proyecto del reputado Brunelleschi. El más ladino fue Francesco de Pazzi, protegido por el Papa en Roma y el primero de su familia en manifestar odio contra los Médici, cuyo poder ansiaban desde hacía tiempo. Junto a los Pazzi en el bando de conspiradores se encontraba el Papa y los sobrinos de éste. Francesco delle Rovere ejercía como cabeza de la cristiandad bajo el nombre de Sixto IV y su papado fue conocido por los sucesivos favores, cargos y tierras que concedía constantemente a los sobrinos, parientes y amistades cercanas. Piero Riario, sobrino del Papa, fue nombrado arzobispo de Florencia, mientras que a Girolamo Riario, uno de los principales conspiradores de los Médici. El Papa habia solicitado al banco de los Médici en Roma unos cuarenta mil ducados para la compra de Imola, a lo cual Lorenzo se negó pues consideraba aquella tierra un lugar estratégico que debía comprar para Florencia y que de ninguna de las maneras debía recaer en manos del papado. Ante esta situación el Papa terminó requiriendo el crédito a los Pazzi, los banqueros rivales de los Médici en Roma, lo cual atendieron a la demanda sin inconvenientes. Desde entonces la familia Médici con la Curia se tornaría cada vez más tensas y nuevos problemas surgieron, cuando el Papa nombró a Francesco Salviati como arzobispo de Pisa, se habia formado como humanista, miembro de sangre de la familia Riario y de la poderosa familia Salviati, mientras que, por lazos matrimoniales estaba relacionado con la familia Pazzi. Los Médici se opusieron en rotundo a este Nombramiento de Salviati como arzobispo de Pisa por parte del Papa, por lo que negaron su entrada a la Toscana. Esto condujo a que un resentido y frustrado Salviati, ante su odio por la familia Médici después de aquel humillante rechazo, se convirtiera en uno de los principales conspiradores para acabar con la familia florentina.
-¡Vaya, vaya! amigo Atilio sos un exégeta de los acontecimientos políticos, retienes cada hecho con una brillantes que vuestra memoria sería una cómoda biblioteca.

-¡Dios mío, Ubaldo! se me hace tarde, tengo que regresar a mis afanes, estoy por culminar los últimos retoques de la majísima-

Transcurrió una semana desde que la adivina de San Polo me había declarado que entre Atilio y yo ocurriría una traición, esto provenía de mí, en realidad nunca he sido desleal con nadie; menos familia o amigos, así que viviré tranquilo.

-Enhorabuena, querido barón de Lyon. Al fin llegó el día, del gran banquete, sin presentimiento alguno mi optimismo se desbordaba, habia superado la incertidumbre, los ataques de espantos, la manía de dormir con los ojos abiertos, imposible vivir, con el único escape de mi pincel que se dejaba maniobrar por el impulso de mis alteradas manos -¡Desventurado! –Exclamó el anciano- estrujando su rostro tal como si fuese una máscara de hierro.

- Querido barón has creído que Dios me ha dado el libre albedrío, era un simple mortal, no tenía escapatoria.-

Las mañanas de Venecia me encumbraban al océano de mi niñez, recordaba el velorio de mi padre en la bravura del invierno, arrastrando mi barquilla, bailando al compás del turbión, no temía morir, luchando con la marejada, mi desvelo era llegar sin la barca que mi padre manejaba para llevar el alimento a nuestra casa, por suerte de marinero mi barquilla no tendría mayores daños, solo un rasgamiento de vela. Para entonces mi padre guardaba en el sótano un cofre de metal color escarlata con un pirata grabado en la contratapa, conseguí romper las cadenas con un rejón de acero, partí en dos las amarras, todo podría imaginarme menos la decepción de encontrar libros tras libros empolvados… Los viajes de Marco Polo el Il Milione («El Millón»), escrito por Rustichello, paisano de Pisa, que después de ser hecho prisionero por los genoveses en la batalla de Meloria, estuvo encarcelado con Marco Polo durante la guerra entre Venecia y Génova. En ese tiempo, Marco había dictado el relato de sus viajes a Rustichello, quien probablemente lo escribió en lengua provenzal.

- Válgame, señor sin duda vuestra memoria guarda tesoros de conocimientos -. Le dije al anciano deseoso de seguir escuchando aquel interesante relato, por supuesto que habia aplacado mi ansiedad por descubrir el origen de la Venus de los perversos, tomé confianza y escuché con armónica calma sus relatos.

Anteriormente, Rustichello había escrito una obra al francés conocido como el Roman de Roi Artus o La novela del Rey Arturo o simplemente, La Colección un relato en prosa que cuenta del Caballero Palamedes el Sarraceno de Arturo y de la historia de los Caballeros de la Mesa Redonda.

Mi padre gondolero de religiosa profesión, describía a Marco Polo como el gran explorador de Venecia todos lo conocen como un mercader, célebre por sus crónicas por Asia Oriental, me empeciné a leer un diario donde el viajero recogía sus experiencias, hecho que ha permitido que su nombre perdure a lo largo del tiempo. Sobre la vida de este viajante; nació y aprendió a comerciar en Venecia mientras su padre Niccolò y su tío Maffeo viajaban por Asia donde habrían conocido al Kublai Kan. Ambos regresaron a Venecia y vieron por primera vez a Marco, llevándolo con ellos –según los relatos– en un nuevo viaje comercial a Asia, en el que habrían visitado Armenia, Persia, Afganistán, recorriendo hasta llegar a Mongolia y China, en cuyos viajes se comerciaba la mercancía más prestigiosa que circulaba, la seda, cuya elaboración era un secreto que solo los chinos conocían. Los romanos, especialmente las mujeres de la aristocracia se convirtieron en grandes aficionadas de este tejido.

-Mi querido Señor, me habéis dejado anonadado, creí haberlo conocido todo, decidme, ¿Cómo podéis retener tanto en vuestra cabeza?, apenas recuerdo que día es hoy-. La imaginación de aquel anciano volaba más allá de los mares, islas, cayos, - ¿podrías revelarme que este Marco Polo cruzó los océanos hasta llegar a la Atlántida de Platón?

Mi padre afirmaba que Marco Polo permaneció más de veinte años al servicio del Kublai Kan, llegando a ser gobernador durante tres años de la ciudad china de Yangzhou.

En esa época Venecia estaba en guerra con su rival, Génova. Marco Polo fue capturado y encarcelado por los genoveses. Fue en esa situación que en 1298, durante su período en la cárcel, ahí conoció al escritor Rustichello de Pisa, a quien relató sus fabulosos viajes. Marco Fue liberado y se convirtió en un rico mercader, miembro del Gran Consejo de la República de Venecia. Tristemente muere y fue enterrado en la iglesia de San Lorenzo. Entre algunas de sus anécdotas hubieron encuentros con mercaderes de Grecia, África como también de otros pueblos más allá de nuestro horizonte; Amigo Barón dentro del viejo cofre de mi padre encontré una pequeña vasija de barro envuelta en una fina piel de ciervo con escritos ideográficos que se podían leer en cualquier lengua, mi padre me confesó un secreto, aquella lengua, se llamaba Quiché, me hizo jurarle por todas mis generaciones que no le contaría aquel secreto ni a los cuervos; y de incumplir mi promesa podría terminar en la hoguera. Quizás por eso me encuentro sólo, batallando con mis demonios, como un demente, sumergido aún en la profundidad de mis recuerdos.

Por: 𝗠𝗮𝗴𝗱𝗮 𝗕𝗲𝗹𝗹𝗼, escritora y poeta nicaragüense, premio internacional de poesía Rubén Darío 2018

©® 𝗗𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗥𝗲𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗱𝗼𝘀
Queda prohibida su reproducción parcial y/o total de esta obra.
𝗗𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗥𝗲𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗱𝗼𝘀 por su autor 𝗠𝗮𝗴𝗱𝗮 𝗕𝗲𝗹𝗹𝗼 y Revista Líderes Políticos.


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.