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La Venus de los perversos Capítulo XVII


Amor o capricho

La Venus de los perversos
Capítulo XVII


Literatura

Marzo 23, 2021 10:11 hrs.
Literatura Internacional › México
Magda Bello. Premio Internacional de Poesía Rubén Darío 2018 › Líderes Políticos

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La Venus de los perversos
Capítulo XVII

Amor o capricho

Por Magda Bello

Navegando fui en busca de Oletea. Me esperaba altiva, serena, bajo aquel puente La Virgen. Y nos besamos fieramente, la intimé a saborear mi decencia y reacia, no se entregó a mis protervas intenciones. Molesto por su desprecio y valiéndome de su fobia a las aguas, apuré mi barca mar adentro.
- ¿Te has encontrado con Atilio en el secreto de la noche?
Aquel infortunado agasajo a Madame Bridgette me causaba disgusto. Esperaba dijese que mi amigo no había tocado tan sólo una de sus guedejas... Esquiva, me confundía aún más.

- Él insiste en unir su arte con mis letras, hay coexistencia entre el canto y teatro, sin embargo la poesía ha sido recreada por los pintores… - susurró para ella.

Y entre hondos suspiros la sentí enamorada.
- ¿Lo amas? ¿Se besaron esa noche? Confiésalo sino falleceré en esta infernal sospecha.

- ¡Muchas preguntas al mismo tiempo y la barca nos aleja del puerto, llévame a tierra!- Gritó, estremecida.

- No creo en tus palabras, ¿o acaso no entiendes que un amigo no puede cruzar el lindero de la confianza?-
- ¡Quiero regresar!! Llévame hacia el puente!
- ¡Tranquila! Navego desde mi niñez!
La envolví entre mis brazos, no niego, estaba loco por poseerla, hacerla mía, no permitiría que nadie se entrometiese en nuestro camino.

Esa noche confundí a mi amigo Atilio, con mi peor rival, deseaba con toda el alma se marchara no sólo de mi casa, sino también de Venecia.
Pero él, se empecinó con la mujer que yo amaba, y a la mañana siguiente, sus palabras calaron mis entrañas.

- Me encontraré con Oletea, es una joven sublime y degusta la filosofía como exquisito manjar.

- ¡No dudo a tus fatales ideas!, ¡Aléjate de ella!- voceé tanto así, que el mismo Judas se arrepintiese
- ¡Calma, calma! Usted no se entrometa en mis cuestiones personales, soy un hombre de pocas palabras, con mayor experiencia, y hago lo que me da la gana- Se resistió a mi pedido, importándole mis reclamos y salió en busca de ella, en ese momento deseaba romperle el hocico, lanzar su ropa a la calle… Los celos me consumían, no soportaba ver a la mujer que amaba, gozando con mi amigo.
¿Será que la interpretación de mi sueño por aquella joven pitonisa se haga realidad? Ni pensarlo, ¡juro por mi padre! haría cualquier cosa por no perder a esa mujer.


Derechos Reservados


©® 𝗗𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗥𝗲𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗱𝗼𝘀
Queda prohibida su reproducción parcial y/o total de esta obra. 𝗗𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗥𝗲𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗱𝗼𝘀 por su autor 𝗠𝗮𝗴𝗱𝗮 𝗕𝗲𝗹𝗹𝗼 escritora y poeta nicaragüense, premio internacional de poesía Rubén Darío 2018 y Revista Líderes Políticos.

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