Martín Labra, activista de Zimapán denunció que persisten tolvaneras toxicas en comunidades


Empleados de mineras remueven desechos y generan nubes tóxicas

Martín Labra, activista de Zimapán denunció que persisten tolvaneras toxicas en comunidades

Medio ambiente

Marzo 16, 2020 14:29 hrs.
Medio ambiente Municipios › México Hidalgo / Zimapán
Juan Ricardo Montoya › Líderes Políticos

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Martín Labra, activista de Zimapán denunció que persisten tolvaneras toxicas en comunidades.

Juan Ricardo Montoya

A través del conservatorio ’Voces por la democracia’ Martín Labra Nieto, defensor del medio ambiente originario del rancho la Yerba Buena ubicado en el municipio de Zimapán denunció que pese a la protesta de varias comunidades afectadas por la contaminación que causa la industria minera; las polvaredas contaminantes provenientes de los cerros de jales o desechos mineros aún continúan, sin que los ’remedios’ que aplican las empresas ayuden al grave daño al medio ambiente y a la salud pública.


Martín Labra, acompañado de otros líderes sociales participantes en el conversatorio, reveló que las mineras El Espíritu, La Purísima, Sago y Preissan, que operan en el municipio de Zimapán, siguen sin resarcir el daño ambiental que han provocado con su actividad extractiva afectando a miles de habitantes de al menos 20 comunidades que padecen de nubes toxicas que envuelven sus casas y milpas, dejando inservibles sus cultivos, además de provocar conjuntivitis crónica, tos y principios de asma.

En su participación el defensor de los derechos ambientales, dijo que tras hacer un recorrido por San Miguel, comunidad ubicada a 5 minutos de la cabecera municipal precisó que empleados de Preissan transportan los jales en camiones, sin colocarles lonas para que los polvos tóxicos no se esparzan en el aire, y así cruzan unos tres kilómetros hacia la ex Hacienda Santa María, donde se encuentra la compañía Sago, que extrae el hierro de los jales.

“Se producen tolvaneras altamente contaminantes. En la presa dos de jales, ubicada a unos 30 metros de las casas de San Miguel, empleados de la minera El Espíritu remueven desechos y generan nubes tóxicas” explicó.

Denunció que desde hace algunos años, El Espíritu instaló un patio de secado de plomo casi pegado a las casas.

Por desgracia, lamentó que otras compañías llevan al cabo acciones similares a fin de extraer el poco metal que aún queda en los jales y han formado verdaderos cerros de tóxicos en los alrededores de las comunidades indígenas de la Sierra Gorda de Hidalgo.

El activista detalló que la comunidad de La Alberca es afectada por Sago; la de Mezquite Primero, por Carrizal Manning; El Chapinque, por La Purísima, El Espíritu y Preissan; Santa María, por la Purísima, y la comunidad de Tolimán, por Sago, La Purísima y Preissan, cuyos jales ya contaminaron un arroyo.

“Los dueños de las mineras hacen lo que quieren con la complicidad de las autoridades ambientalistas.
Culpan a la gente de que sus casas estén junto a las presas de jales a pesar de que, en el caso de San Miguel, los abuelos y bisabuelos de la gente que actualmente vive allí fueron quienes fundaron la comunidad en 1910, antes de que en ese sitio hubiera actividad minera”.

Finalmente Labra Nieto hizo un llamado a las mineras a asumir su responsabilidad con las comunidades afectadas por los jales, que a lo largo de décadas han colocado en las inmediaciones de esos poblados.

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