Mixquiahuala un municipio con madurez política: Miguel Ángel Peña
En la política municipal, los resultados no se miden solo en discursos ni en cifras aisladas, sino en la manera en que las decisiones públicas transforman la vida diaria de la gente. En Mixquiahuala, esa lógica ha marcado el ritmo del gobierno encabezado por Miguel Ángel Peña Flores, un alcalde que, a casi la mitad de su administración, ha consolidado un estilo de trabajo basado en la cercanía ciudadana, la gestión constante y la convicción de que los cambios reales comienzan desde el territorio.
El equipo de Líderes Políticos se traslada a la región del Valle del Mezquital, un lugar geográficamente cálido por su gente y por el clima semidesértico caracterizado por las temperaturas. El sol pega a plomo, sobre la carretera se observan puestos ambulantes de comida, donde la gente ofrece alimentos para quienes transitan los caminos de este emblemático territorio hidalguense. Mixquiahuala nos espera para descubrir la calidez de su gente y de su gobierno.
Personal del ayuntamiento nos recibe para llevarnos hasta la oficina donde se toman las decisiones más importantes del municipio, la oficina del alcalde Miguel Ángel Peña, quien nos recibe con una franca sonrisa, en mangas de camisa y con una jarra de agua de Jamaica muy fría, para refrescarnos del viaje. Qué gusto recibirlos bienvenidos a mi pueblo, gracias por estar aquí. Expresa el presidente.
Desde el inicio de su mandato, Peña Flores entendió que gobernar un municipio implica asumir una responsabilidad permanente. No se trata únicamente de administrar recursos, sino de escuchar, recorrer el municipio y atender. Su presencia en colonias, comunidades y espacios públicos ha sido una constante que define su forma de gobernar. Para el alcalde, el contacto directo con la población no es un acto simbólico, sino una herramienta para identificar prioridades y convertirlas en acciones concretas.

Uno de los pilares de su administración ha sido la infraestructura como motor de bienestar social. Calles pavimentadas, alumbrado público funcional, mejora de vialidades y recuperación de espacios comunitarios han comenzado a modificar el rostro urbano del municipio. Estas acciones no solo mejoran la imagen de Mixquiahuala, sino que inciden directamente en la seguridad, la movilidad y la calidad de vida de las familias.
Los números respaldan el discurso. A mitad del camino, el gobierno municipal ha logrado consolidar 51 obras públicas, con una inversión superior a 33 millones de pesos, una cifra histórica para el municipio. Lo relevante no es solo el monto, sino el criterio con el que se ha aplicado; a decir del presidente no hay comunidad, colonia o demarcación que haya quedado fuera. Esta visión de desarrollo equilibrado busca cerrar brechas y atender rezagos que durante años permanecieron sin respuesta.

Sin embargo, la administración de Miguel Ángel Peña Flores no se ha limitado al cemento y al asfalto. El proyecto de gobierno se ha construido desde una visión integral que articula servicios públicos eficientes, seguridad y prevención, desarrollo económico y programas sociales. La premisa es clara, el crecimiento urbano carece de sentido si no se fortalece el tejido social.
En orden de ideas, los programas dirigidos a sectores vulnerables, el impulso a emprendedores locales y la generación de condiciones para el empleo forman parte de una estrategia que atiende lo inmediato sin perder de vista el futuro. La apuesta ha sido resolver lo cotidiano mientras se sientan bases sólidas para un desarrollo sostenible.

Miguel Ángel Peña, parece un hombre adusto, pero en realidad es una persona reflexiva, serena, que piensa profundamente antes de emitir un comentario. Reconoce que el reto no ha sido fácil, pero transmite su compromiso por la gente de Mixquiahuala, tierra que dice querer porque ahí están sus raíces, su historia, su legado.
Reconoce que la seguridad ha sido uno de los ejes prioritarios. Lejos de una visión exclusivamente reactiva, el gobierno municipal ha privilegiado la prevención, la capacitación y el uso de tecnología. La coordinación institucional y el trabajo comunitario han permitido fortalecer la percepción de orden y cercanía entre autoridades y ciudadanía, entendiendo que la tranquilidad se construye con confianza y participación colectiva.
Un elemento que distingue la gestión del alcalde es su capacidad de diálogo y gestión interinstitucional. Gobernar desde un partido distinto al del gobierno estatal no ha sido un obstáculo, sino un reto asumido con madurez política. La coordinación con el estado ha permitido concretar proyectos y acceder a recursos que benefician directamente a Mixquiahuala, demostrando que el interés público puede estar por encima de los colores partidistas, por lo que existe un respeto irrestricto y colaboración con el gobierno de Julio Menchaca.

En el ámbito administrativo, la consigna ha sido clara: ordenar la casa. Transparencia, rendición de cuentas y uso responsable de los recursos públicos son principios que han guiado la gestión municipal. En un contexto donde la ciudadanía exige gobiernos abiertos y responsables, esta visión se convierte en una acción fundamental para fortalecer la confianza institucional.
Se pone de pie, camina hacia la ventana, observa que hay tranquilidad en la plaza principal del ayuntamiento, mira el reloj, nos pide un instante para llamar por teléfono, da la instrucción de buscar a una ciudadana que le pidió ayuda con unas luminarias para su comunidad. “hay que resolver lo que ha solicitado la señora María Luisa, les encargo que quede hoy mismo”. Se disculpa y continúa.
“En esta responsabilidad he entendido que la gente quiere soluciones, no pretextos, quisiéramos tener las posibilidades de atender sus necesidades, pero no siempre se puede, sin embargo, hay que buscar cómo atender a la gente, ellos quieren resultados sin pretextos, por eso es que este trabajo es de tiempo completo”.

La segunda mitad de la administración se perfila como una etapa decisiva. Los proyectos estratégicos en infraestructura urbana, el fortalecimiento de los servicios básicos y la consolidación de programas sociales marcarán el rumbo de los próximos meses. Para Peña Flores, la planeación solo cobra sentido cuando se traduce en resultados tangibles para la población.
Este periodo de gobierno adquiere además un valor simbólico especial. Mixquiahuala celebrará 200 años de su creación, un bicentenario que invita a mirar la historia, pero también a proyectar el futuro. Bajo esta administración, la conmemoración se concibe como una oportunidad para reafirmar identidad, tradición y sentido de pertenencia. Cultura, gastronomía, música y desarrollo convergen en un momento que quedará inscrito en la memoria colectiva del municipio.
Cuando se le pregunta cómo le gustaría ser recordado, el alcalde habla menos de cargos y más de legado. De un Mixquiahuala más seguro, con servicios fortalecidos, espacios públicos dignificados y oportunidades para quienes antes no las tenían. Habla también de una administración cercana, humana y transparente, capaz de entender que gobernar es servir. “Quiero salir a las calles con la frente en alto y ver un Mixquiahuala transformado”.
Al interior de la oficina se siente calidez, y lo confirma un asistente que entra con discreción para dejar unas charolas con el platillo icónico de Mixquiahuala, unas enchiladas aguadas que son parte del acervo gastronómico del municipio y que nos ofrecen para degustar. “Ándenle, éntrenle antes de que se enfríen”. Antes de concluir el reportero pregunta a quema ropa: ¿Qué sigue para Miguel Ángel Peña, algún interés político que persiga?

El alcalde esboza una ligera sonrisa y sin titubear responde: Mis aspiraciones se sostienen en valores claros, respeto, justicia social, trabajo colectivo y rendición de cuentas. No creo en proyectos individuales, sino en proyectos construidos con la gente y para la gente. En este momento de mi vida no pretendo algo más, solo deseo profundamente ayudar a Mixquiahuala, a la región y a tener un Hidalgo mejor.
En tiempos donde la política suele asociarse al desgaste y la confrontación, la gestión de Miguel Ángel Peña Flores apuesta por la política de resultados, la que se construye paso a paso, con hechos visibles y con una narrativa que coloca a la gente en el centro. Mixquiahuala avanza, y lo hace con un gobierno que entiende que transformar un municipio comienza por caminarlo, escucharlo y responderle.
